miércoles, 30 de noviembre de 2011

Venus y Marte conjunción Mediocielo: Entrevista a Solange

(fragmentos)


Una nunca es una cosa pura. Lo que se dice pura pura no, porque la pureza no existe. Mirá si yo lo sabré que me conocía en el pueblo los chanchuyos de todos y me los callaba, porque tengo dignidad y también porque dios me hizo esta boca para chupar pijas pero no para mandar al frente a nadie. Sí grité cuando fue necesario para salvarme de la muerte, eso sí, dios me cuidó muchas veces, a él tengo que agradecerle que estoy viva y también que me hizo como me hizo, porque yo no reniego de mí, los que reniengan son los otros. Soy una leonina de ley, vos ahí lo verás, me la creo cuando me la tengo que creer y me encantan las plumas (otra que melenas). Igualmente, a pesar de todo lo que dicen por ahí de nosotras, yo se que voy a encontrar el amor alguna vez. Lo sé porque cuando era chiquita soñaba que me casaba con un príncipe y esos sueños no se olvidan nunca. Mi vieja me pescaba en el patio de mi casa haciendome la Blancanieves y me daba unos zurrazos tremendos. Pero a mi no me importaba, yo tenia bien claro quien quería ser, quien era. Y me convertí en esta que ves enfrente tuyo. Un par de tetas de silicona en lugar de las glandulas mamarias. La menarca no me vino nunca a pesar de que la esperé desde que me enteré que a las chicas les venía todos los meses. Me fui convirtiendo en Solange de a poquito, aunque Solange siempre estuvo adentro mío, era el espejo con el que me peinaba todas las mañanas para irme al colegio, esa era Ella, La Espejo (risas). Al principio no se me representaba un nombre en la cabeza para llamarme a mí misma. Sí sabía, siempre supe, que no me sentía como Gustavo, pero me quedaba callada pensandolo solita, mejor dicho, sintiéndolo, esas cosas se sienten, se vivien. Así se me venían las cosas que te hacen sentir una mujer: el maquillaje, el pelo largo, la posibilidad de hacerme una tintura, de pintarme las uñas como la había visto hacer a mi abuela, con ese olor a acetona que despedía cunado pasaba caminando con el algodoncito en la mano. Esas cosas eran lo importante para mí. Poder ir en pollera a la escuela, aunque a eso no me animé hasta que estaba por terminar, y me trajo mil quilombos. Me hechizaban de las cosas de mujer, eso que te envuelve, que te cubre, que hace que todos los tipos te miren, eso me llamaba la atención. Yo miraba a las artistas y me pasaba todo junto. Me enamoraba con ellas, lloraba con ellas, odiaba con ellas. Encarné muchos personajes durante mi juventud, porque no conocía el mundo, vivía un poco en la fantasía, de la que a veces me sacaban a los golpes. Aun hoy miro la televisión y me voy de la realidad. Llego con los pies cansados, me tiro en la cama de la pensión y lo único que quiero hacer es prender una tele chiquita que tengo a los pies de la cama para ver a las modelos, a las que bailan, soñar algún día ser una que pasa de ser la traba del barrio a ser una actriz famosa, una vedette. Pero sabemos que no pasa porque todas acá soñamos con eso y nos termina empernando el borracho que pasa, el tipo que pasa y te caga a palos porque no se aguata a la mujer y a los hijos y se descarga con vos. Y entonces una noche te pasa eso, y otra noche y otra. Y vos ves tus sueños, tus fantasías, todo lo que querés tener a alguien para vos, y sabes que eso está lejos. Te conformas con pasarla bien con las demás, con vivir en la jaula de las locas, por agradecer que sobrevivís, que no te hizo mal lo que te operaste, que por ahí alguno te trata bien o hasta te regala algo. Nunca me voy a olvidar un tipo me regaló unas flores una vez y fue hermoso, yo senti que estaba prendida a él porque me trataba bien, parecía que me quería, me pasaba a buscar todos los miércoles en el auto. Después descubrimos que esos ratos son importantes, que nos ayudan a seguir. Lo mismo con las otras, tenemos cada historieta acá que ni te cuento, cocinamos mucho y mientras hablamos, nos contamos todo, somos bien cotorronas. Nos encanta hacer comentarios de todo y así nos divertimos, tendríamos que trabajar para un programa de chimentos como la Rocasalbo. Pero bueno, es así, hay que pelearlas, nosotras odiamos la violencia, no somos violentas, pero la violencia nos viene por afuera todo el tiempo, algo tenemos o algo habremos hecho, no se si por el karma o que se yo qué, vos sabés más de eso que yo, que sos astróloga. Acá vivimos muy en lo concreto, en lo de todos los días, y tratamos de cuidarnos entre nosotras, prestarnos las cosas, comentarnos lo que pasa en la calle. Yo a veces me pregunto, porqué ahora ser puta no es nada, hay mujeres prostitutas muy señoras de su casa, ser lesbiana tampoco, pueden ser hasta diputadas, puto menos, los quieren a todos, pero travestis, a veces pienso que es lo peor que a una le puede pasar en la vida. Vos me dirás si ves algo ahí en ese círculo, si hay algo que me viene de otra vida, halgo que hice mal y estaré pagando, yo no se, yo de esos simbolitos no entiendo nada. No sé, si vos me podés decir si ahí se ve cómo soy...

2 comentarios:

  1. En silencio y conectada con mis emociones, las de la carreta! Simplemente, me llegó!! Muy muy bueno! Por las fantasías que muchas veces nos salvaron y nos hicieron crecer, descubrirnos y luchar por lo que realmente importa. Un abrazo! L

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  2. Seguramente, con el tiempo, ser Travesti sera igual de normal para esta sociedad, que ser puto o lesbiana. A meterle pija!

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