miércoles, 1 de junio de 2011

Clara Beter

Personaje de ficción 

"Clara Beter es la voz angustiosa de los lupanares, ella rivindica con sus versos la infamia de todas las mujeres infames".
"Clara Beter, hundida en el barro, no protesta, protesta el que la mira. Ella cayó y se levantó y ahora nos cuenta la historia de sus caídas. Cada composición señala una etapa recorrida en el infierno social de su vida pasada. Esta mujer se distingue completamente de otras mujeres que hacen versos, por su espantosa sinceridad".

Jorge Schwartz, Las vanguardias latinoamericanas

Un poema

A un obrero


Toda desnuda me ofrezco a tu instinto,
muerde mis pechos, estruja mi cuerpo,
quiero brindarte esta fiesta de carne
para que olvides tus días acerbos.

Sé que padeces, tu vida es amarga
vida de todos los tristes obreros,
sin una luz de esperanza en su noche,
sin la caricia cordial de un consuelo.

¡Cómo conforta sentirse piadosa,
dulce es la simple bondad de mi gesto;
tú que así sufres, mereces la efímera
                  fiesta que quiere brindarte mi cuerpo!

Biografía apócrifa (otra más)

Tanto la fecha de su alumbramiento como los nombres propios de sus progenitores me fueron negados. No se sabe con certeza dónde transcurrió su infancia y primera adolescencia. A la edad de 15 años fue transportada a la ciudad de Boston, donde, en 1693, acusada de brujería y paganismo, padeció los juicos y la hoguera. En el año 1796 participó de la traducción de textos del nahuatl sobre los días previos a la invasión de Tenotchitlan. En aquellos documentos pudo revelar secretos del culto y canalizar sacerdotes locales (aunque sus aportes nunca fueron reconocidos en posteriores ediciones a la primera y oficial, como si su nombre hubiera sido omitido de registros). Las crónicas no cuentan otros sucesos importantes hasta el año 1890, cuando se la vió por primera vez en la Ciudad de Buenos Aires, predicando sobre ciencia en un conventillo cercano al puerto (había ingresado bajo la identidad de una inmigrante checoslovaca). Durante dichos años se desempeñó en variadas profesiones: fue una de las primeras mujeres en ejercer la medicina legal (y no legal); cuidó niños en un asilo; se identificó con el seudónimo de Charly Suarez y se hizo sindical en una fábrica de alfileres. En 1927 saltó a la fama porteña con un libro de poemas, para ese momento ejercía el antiguo oficio de la prostitución y había acumulado algún dinero que inirvtió en libros sobre alquimia y la Orden Rosacruz (algunos de ellos me fueron legados). Sus escritos, publicados originalmente en la revista Claridad, se agruparon posteriormente en un libro titulado "Versos de una...". Por ese entonces se le asignó a la autora un domicilio legal en una pensión de la calle Estanislao Zeballos, de Rosario. Muchos obnubilados por las fantasías creadas en sus ficciones fueron a buscarla con resultado negativo: no estaba Clara Beter ni se la conocía. Desanimados, los adeptos y fanáticos rumbearon para los barrios bajos donde encontraron increíblemente a una pupila francesa escribiendo un epitafio rimado para su hijo, que acababa de perder. Aquí ya todo empieza a tornarse folletinesco. "Vos sos Clara Beter" le gritaron emocionados los emisarios. Pero también allí se dieron cuenta del fracaso, considerándose que la poetisa quería pasar inadvertida y en el anonimato. Muchos medios locales publicaron avisos titulados "¿Dónde está Clara Beter?" sin obtener respuesta, pero aquí la historia se bifurca. Algunas versiones dicen que Clara volvió a desaparecer para regresar recién en el año 2008 para la nueva transición planetaria. Otras versiones cuentan que se ocultó tan bien en las montañas mendocinas que solo dieron cuenta de ella unos pocos vecinos locales. finalmente otras verciones dicen que ahora Clara es un hombre, un trava, un andrógino.


En la actualidad y frente a su estadío evolutivo de cambio de cuerpo de luz su domicilio ha pasado a ser un departamento 8 en un piso 8, en la ciudad futura de Buenos Aires (que ya extiende como Londres o Sidney su aura nueva sobre la ciudad vieja).

Nos vienen llegando sus escritos por esta red extensa que se ha dado a conocer en el siglo XX como Internet y ha sido nuestro deber publicarlos, advirtiendo que el Copy Right precisa de un nombre propio del cual las identidades viajantes carecen. Por lo que queda premitida su parcial o total reproducción.

Pueden dejarnos sus criticas y comentarios que le haremos llegar debidamente a la autora.
Cierro esta introducción con una frase de Clara: Los lugares que pueden pensar otros lugares terminan transformando su escencia.

C.G.

Para saber más sobre Clara Beter:

Libros y alpargatas por Vicente Battista

Clara Beter: ¿Ente de ficción o fraude?

Clara Beter por Néstor Tkaczek

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